EL CORAZÓN DE LA CIUDAD DE ROSARIO

EL CORAZÓN DE LA CIUDAD DE ROSARIO

Rosario nació espontáneamente sin que nadie se cuide de fundarla.

La Plaza 25 de Mayo es el punto cero de la ciudad. Alrededor de ella fueron levantándose los edificios más relevantes de la vida cívica local.

En la esquina diagonal a la Catedral, se encuentra el Palacio de Correos. A mediados del siglo XVIII fue una casa de familia. Con el correr del tiempo, albergó la Jefatura de policía, un cuartel de bomberos y hasta una cárcel. En la actualidad, esta obra de estilo de academicismo francés es conocida como el Correo Central.

Sobre la misma vereda, en la otra esquina, yace la primera construcción de departamentos en altura que tuvo Rosario, la Bola de Nieve. Fue el edificio más alto de la ciudad por varios años, diseñado por el reconocido arquitecto francés Eduardo Le Monnier.

Atravesando la plaza, sobre la calle Santa Fe, se ubica el Museo Municipal de Arte Decorativo, Firma y Odilio Estévez. Llama notablemente la atención la fachada revestida en su totalidad en mármol de Carrara. Pero sólo los que atraviesan la puerta de esta casa museo pueden deleitarse con lo que fue el esplendor de la vida cotidiana de la alta sociedad de una ciudad que se desarrolló a orillas del río Paraná y que creció a pasos agigantados a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

También en mármol de Carrara, se destacan dos leones que custodian sin pausa los muros rojizos del Palacio Municipal, sede del Poder Ejecutivo Municipal. Tal es así que se denomina el Palacio de los Leones, el cual está separado de la Catedral por el Pasaje Juramento, un pequeño pasaje peatonal que une el Propileo Triunfal de la Patria con la plaza.

Muchos pensarán que la mejor vista, en este punto estratégico de la ciudad, lo tiene la estatua femenina en la cima de la Columna de la Libertad ubicada en el centro de la plaza, que contempla incansablemente el Monumento Nacional a la Bandera y más allá.

Pero si nos detenemos al pie de esta gloriosa estatua, no sólo podremos admirar el ícono de nuestra ciudad, cuna de la bandera, sino también las estatuas de los próceres argentinos rodeando la base de esta columna monumental: José de San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Bernardino Rivadavia. Además, sin dar un solo paso, simplemente girando 360º, seremos capaces de deslumbrarnos con el conjunto de edificios de gran valor arquitectónico. Todos ellos ubicados en terrenos que constituyeron la primera partición que dio origen a Rosario y evidencian el devenir histórico de la ciudad.

 

Rez de chaussée
EL CORAZÓN DE LA CIUDAD DE ROSARIO

Rosario nació espontáneamente sin que nadie se cuide de fundarla.

La Plaza 25 de Mayo es el punto cero de la ciudad. Alrededor de ella fueron levantándose los edificios más relevantes de la vida cívica local.

En la esquina diagonal a la Catedral, se encuentra el Palacio de Correos. A mediados del siglo XVIII fue una casa de familia. Con el correr del tiempo, albergó la Jefatura de policía, un cuartel de bomberos y hasta una cárcel. En la actualidad, esta obra de estilo de academicismo francés es conocida como el Correo Central.

Sobre la misma vereda, en la otra esquina, yace la primera construcción de departamentos en altura que tuvo Rosario, la Bola de Nieve. Fue el edificio más alto de la ciudad por varios años, diseñado por el reconocido arquitecto francés Eduardo Le Monnier.

Atravesando la plaza, sobre la calle Santa Fe, se ubica el Museo Municipal de Arte Decorativo, Firma y Odilio Estévez. Llama notablemente la atención la fachada revestida en su totalidad en mármol de Carrara. Pero sólo los que atraviesan la puerta de esta casa museo pueden deleitarse con lo que fue el esplendor de la vida cotidiana de la alta sociedad de una ciudad que se desarrolló a orillas del río Paraná y que creció a pasos agigantados a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

También en mármol de Carrara, se destacan dos leones que custodian sin pausa los muros rojizos del Palacio Municipal, sede del Poder Ejecutivo Municipal. Tal es así que se denomina el Palacio de los Leones, el cual está separado de la Catedral por el Pasaje Juramento, un pequeño pasaje peatonal que une el Propileo Triunfal de la Patria con la plaza.

Muchos pensarán que la mejor vista, en este punto estratégico de la ciudad, lo tiene la estatua femenina en la cima de la Columna de la Libertad ubicada en el centro de la plaza, que contempla incansablemente el Monumento Nacional a la Bandera y más allá.

Pero si nos detenemos al pie de esta gloriosa estatua, no sólo podremos admirar el ícono de nuestra ciudad, cuna de la bandera, sino también las estatuas de los próceres argentinos rodeando la base de esta columna monumental: José de San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Bernardino Rivadavia. Además, sin dar un solo paso, simplemente girando 360º, seremos capaces de deslumbrarnos con el conjunto de edificios de gran valor arquitectónico. Todos ellos ubicados en terrenos que constituyeron la primera partición que dio origen a Rosario y evidencian el devenir histórico de la ciudad.

 

EL CORAZÓN DE LA CIUDAD DE ROSARIO