FLÂNER: LA CIUDAD A TUS PIES

FLÂNER: LA CIUDAD A TUS PIES

``Cuando camines, simplemente camina.´´ Buda

Flâner es sin dudas la palabra mas parisina del idioma francés. Originada en el siglo XIX, esta palabra significa ¨el arte de pasear tranquilamente por las calles de París¨, es decir, sin ninguna meta o destino en particular, simplemente por el placer de disfrutar la belleza de la ciudad.

Disponerse a caminar distendidos por la ciudad parece una actividad difícil de concretar, pero si nos lo proponemos y hacemos un espacio en nuestra agenda, nuestro cuerpo y mente nos lo agradecerán. Es tan sencillo…

Abrimos la puerta. Salimos a la calle. Sin ninguna razón, elegimos una dirección para caminar. Avanzamos.

Mientras los conductores de autos, motos y bicicletas deben dirigirse en un sentido determinado, nosotros podemos deambular y explorar. Podemos oler las flores, leer la letra chica de los monumentos, sonreír a un niño, acariciar a un perro. Logramos escuchar carcajadas de encuentros fortuitos, atravesar una galería, y si miramos hacia arriba, admirar una cúpula y descubrir un detalle que no sabíamos que existía. Seguimos avanzando. Regresamos.

Costó encontrar un momento, pero después de todo valió la pena. Nos sorprendimos, nos emocionamos, nos cansamos. Respiramos profundo, agradecimos y puede que también, a lo largo del camino, nos hayamos encontrado un poco a nosotros mismos.

 

Rez de chaussée
FLÂNER: LA CIUDAD A TUS PIES

``Cuando camines, simplemente camina.´´ Buda

Flâner es sin dudas la palabra mas parisina del idioma francés. Originada en el siglo XIX, esta palabra significa ¨el arte de pasear tranquilamente por las calles de París¨, es decir, sin ninguna meta o destino en particular, simplemente por el placer de disfrutar la belleza de la ciudad.

Disponerse a caminar distendidos por la ciudad parece una actividad difícil de concretar, pero si nos lo proponemos y hacemos un espacio en nuestra agenda, nuestro cuerpo y mente nos lo agradecerán. Es tan sencillo…

Abrimos la puerta. Salimos a la calle. Sin ninguna razón, elegimos una dirección para caminar. Avanzamos.

Mientras los conductores de autos, motos y bicicletas deben dirigirse en un sentido determinado, nosotros podemos deambular y explorar. Podemos oler las flores, leer la letra chica de los monumentos, sonreír a un niño, acariciar a un perro. Logramos escuchar carcajadas de encuentros fortuitos, atravesar una galería, y si miramos hacia arriba, admirar una cúpula y descubrir un detalle que no sabíamos que existía. Seguimos avanzando. Regresamos.

Costó encontrar un momento, pero después de todo valió la pena. Nos sorprendimos, nos emocionamos, nos cansamos. Respiramos profundo, agradecimos y puede que también, a lo largo del camino, nos hayamos encontrado un poco a nosotros mismos.

 

FLÂNER: LA CIUDAD A TUS PIES